CULTURA

Comunicación Participativa

201 años de la Independencia de Paraguay

Entre el 14 y 15 de Mayo de 2012, Paraguay recuerda los 201 años de su independencia de España. 20Medios reúne en un material la historia, los protagonistas, documentos, audiovisuales, y algunos especiales creados por sitios para conmemorar estas fechas.

HISTORIA. Fuente: Museo Casa de la Independencia

El 14 demayo de 1811, por el estrecho callejón contiguo a esta antigua casona, resonaron los pasos de quienes hicieron el deso compartido por todo un pueblo: vivir en una tierra propia, libre e independiente del imperio español y de la Junta de Buenos Aires.

Esta casa fue construída en 1772 por el español Antonio Martínez Sáenz y su esposa la paraguaya Petrona Caballero, con paredes de adobe, techo de tejas y armazón de palmas y tacuaras, al modo tradicional de la época, tal como puede apreciarse hasta hoy.

El solar fue heredado por sus hijos Pedro Pablo y Sebastián Antonio, convirtiéndose, por diversas circunstancias, en un lugar seguro y discreto para las reuniones secretas en las que se gestó la caída del gobierno español.

El Capitán Pedro Juan Caballero, primo de los dueños de casa, se hospedaba allí cuando llegaba a la capital desde Tobatí, su pueblo natal, convergiendo con otros próceres, como Doña Juana María de Lara -mayordoma de la catedral- cuya residencia, ubicada en la vereda de enfrente, era albergue habitual de su sobrino el Capitán Vicente Ignacio Iturbe. Otro asiduo visitante era el Capitán Juan Bautista Rivarola que durante sus frecuentes estadías en Asunción se hospedaba en casa de su suegra, vecina del lugar.

Las reuniones contaban así mismo con otras ilustres personas: Fulgencio Yegros, que mantenía un noviazgo con Facunda Micaela Speratti, cuñada de Pedro Pablo Martínez Sáenz al igual que el del Teniente Mariano Recalde que a su vez cortejaba a Virginia Marín, cuñada del otro propietario, Sebastián Antonio.

El Callejón Histórico representa uno de los lugares más significativos de la casa, pues diversos relatos de la época coinciden en que por allí salieron los patriotas para tomar los cuarteles e intimar rendición al Gobernador español Bernardo de Velazco.

Las narraciones orales aseguran que la callejuela también fue transitada por Doña Juana María de Lara para dirigirse a la Catedral de Asunción a pedir al Padre Mariano Molas el “santo y seña” del triunfo: un repique continuado de campanas que en la madrugada del 15 de mayo convocó al pueblo a celebrar el nacimiento del Paraguay como nación.

En el proceso de Independencia paraguaya no existió derramamiento de sangre. Ante la intimidación de los patriotas, el Gobernador español Bernardo de Velazco depuso armas y aceptó formar parte de un gobierno interino conjuntamente con el Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia y el Capitán Juan Valeriano Zevallos.

Con más de doscientos veintiocho años de existencia, el hoy Museo Casa de la Independencia constituye no solamente un símbolo de libertad, sino también un invalorable patrimonio cultural. Es uno de las más antiguos solares coloniales que perduran y que evoca a la Asunción de finales del siglo XVIII.

Como testimonio de que esta casa fue gestada la emancipación del país, durante el gobierno de Carlos Antonio López por decreto de abril de 1849, se estableció llamar 14 de mayo a la calle de adelante del Callejón Histórico, que en la esquina converge con la calle Presidente Franco.

El solar Martínez Sáenz siguió siendo propiedad de particulares hasta el año 1943 cuando fue adquirido por el Estado paraguayo, que en 1961 lo declaró Monumento Histórico Nacional.

Por ser uno de los últimos vestigios edilicios de la colonia, su permanencia es vita, para el fortalecimiento de nuestra identidad y de nuestra cultura. Hacia los años ´50 estuvo a punto de perecer bajo la acción de la picota. La oportuna y enérgica intervención de un grupo de historiadores, liderada por Juan B. Bill, Carlos Pusineri Scala y Roberto Quevedo, impidió la destrucción total de tan valioso patrimonio.

En el marco de los 150 años de la independencia del Paraguay, a solicitud ciudadana, el inmueble fue restaurado e inaugurado como Museo de la Casa de la Independencia el 14 de mayo de 1965. Una parte del predio original fue cercenado y demolido, convirtiéndose en estacionamiento de vehículos. Existieron varias tratativas para su adquisición, entre éstos tres proyectos de Ley de Expropiación, que nunca llegaron a feliz término.

AUDIOVISUALES “1811”

Para el logro de su independencia, el Paraguay tuvo que enfrentar dos situaciones: 

a) el dominio español, para cuya caída bastó el incruento pronunciamiento del 14 y 15 de mayo de 1811; y
b) la pretensión de la junta de Buenos Aires, a partir de mayo de 1810, de conservar en su beneficio la integridad territorial del extinguido Virreynato del Río de La Plata. La Provincia del Paraguay, todavía bajo dominio español, rechazó categóricamente esa pretensión. Fue especialmente elocuente la decisión de los jefes, oficiales y tropas paraguayos que enfrentaron victoriosamente en Paraguay y Tacuary a la expedición de Manuel Belgrano, brazo armado de las pretensiones de Buenos Aires. Producida la independencia nacional, mediante el consenso y decisión de los próceres – civiles, militares y eclesiásticos – los gobiernos de Buenos Aires siguieron insistiendo en su propósito de lograr la sumisión del Paraguay, mediante toda clase de presión: política, militar y económica.

La sola mención de la fecha de reconocimiento de nuestra independencia -1852 – muestra con evidencia cuan obstinado fue el empeño por negar aquella realidad de hecho y de derecho de que habló Don Carlos, cuando desde las columnas de “El Paraguayo Independiente”, fundamentaba las razones que avalaban aquella decisión irreversible.

La lucha por la independencia absorbió el concurso ciudadano de miles de paraguayos. Desde los combatientes de Paraguarí y Tacuary, los protagonistas del pronunciamiento del 14/15 de Mayo de 1811 los sostenedores de la afirmación de nuestra emancipación en los Congresos de 1811, 1813, 1814, 1816, 1842; los jefes y oficiales y tropa que guarnecían nuestras fronteras; militantes de órdenes religiosas, capellanes de nuestro Ejército; intelectuales y artesanos empeñados en la larga vigilia, integran la extensa y honrosa nómina de ‘Próceres” de nuestra independencia.

Muchos nombres, protagonistas directos de las victorias sobre Belgrano, como del movimiento de mayo y otros acontecimientos decisivos, habitualmente no son siquiera mencionados; los Quin de Valdovinos, los comandantes Luís Cavallero, Pascual Urdapilleta, los Capitanes , Gervasio Acosta, Juan Bautista Acosta, Blas José Rojas de Aranda, José Martín Fleytas, José Joaquín y Miguel Antonio Montiel, Amancio Insaurralde, Antonio Zavala; Pedro José Genes, Juan Antonio González, Francisco Barrios, Sebastián Taboada, Vicente Antonio Matiauda, son algunos de los próceres olvidados.

Fuente: Museo Casa de la Independencia

EL ACTA DE LA INDEPENDENCIA

La Provincia del Paraguay pasó de un proceso de autonomía al de independencia desde el 24 de julio de 1810, cuando no aceptó la jurisdicción de la Junta de Buenos Aires y decidió mantener relaciones armoniosas con dicha corporación.

Así lo reconocían los congresistas de 1842 cuando suscribieron el acta que en su considerando expresaba “Que nuestra emancipación e independencia es un hecho solemne e incontestable en el espacio de más de treinta años. Que durante este largo tiempo y desde que la República del Paraguay se segregó con sus esfuerzos de la metrópoli española para siempre; también del mismo modo se separó de hecho de todo poder extranjero”.

El Acta constaba de siete artículos que en forma resumida exponemos:

“La República del Paraguay en el de la Plata es para siempre de hecho y de derecho una nación libre e independiente de todo poder extraño. Segundo: Nunca jamás será el patrimonio de una persona, o de una familia. Tercero: En lo sucesivo el Gobierno que fuese nombrado para presidir los destinos de la nación será juramentado en presencia del Congreso de defender y conservar la integridad é independencia del territorio de la República, sin cuyo requisito no tomará posesión del mando. Exceptuarse el actual Gobierno por haberlo ya prestado en el acta misma de su inauguración. Cuarto: Los empleados militares, civiles y eclesiásticos serán juramentados al tenor de esta acta luego de su publicación. Quinto: Ningún ciudadano podrá en adelante obtener empleo alguno sin prestar primero el juramento prevenido en el artículo anterior. Sexto: El Supremo Gobierno comunicará oficialmente esta solemne declaración a los Gobiernos circunvecinos y al de la Confederación Argentina dando cuenta al Soberano Congreso de su resultado…”

Puede descargar este documento en pdf o en word. (Fuente: Museo Casa de la Independencia)

Textos sobre la Independencia

La revolución de Mayo

Procursores y actores de la independencia 

El acta de la Independencia de Paraguay (1845)

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Los próceres de la Independencia de Paraguay (Fuente: independenciaparaguaya.com)

Fulgencio Yegros  1780-1821

Nació en Quyquyho, nieto del gobernador interino del Paraguay Don Fulgencio de Yegros y Ledesma. Fue integrante del contingente de tropas provinciales que combatieron a las tropas inglesas que invadieron el Río de la Plata en los años 1806 y 1807.

Participó de las batallas de Paraguarí y Tacuary. Luego fue designado por Bernardo de Velasco como Teniente de Gobernador para las Misiones con sede en Itapúa.

Fue líder del movimiento conspiraticio que debía estallar a fines del mes de mayo de 1811.

Fue elegido Presidente de la Junta Superior Gubernativa, cargo que ejerció desde junio de 1811 hasta octubre de 1813.

Posteriormente fue elegido por el Congreso como Cónsul de la República junto al Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia.

En 1814 tras la elección de Francia se dedicó a sus negocios particulares.

Fue acusado de participar del complot de 1820 que pretendía asesinar al Dr. Francia. Fue ejecutado en 1821.

Pedro Juan Caballero (1786-1821)

Se destacó en forma heroica en las batallas de Paraguarí y Tacuary a comienzos del año 1811. Se encontraba involucrado en el complot para deponer al gobernador español Bernardo de Velasco, pero aceptó dirigir el adelantamiento del plan para evitar así la salida del emisario portugués Teniente José de Abreu, con el pedido de que Portugal envíe tropas al Paraguay.

Formó parte de la Junta Superior Gubernativa y luego se retiró del gobierno. Involucrado en el complot en contra del Dictador Francia. Se suicidó en su celda durante el proceso.

José Gaspar Rodríguez de Francia  (1766-1840)

Nació en Asunción, el 6 de enero de 1766. Hizo sus primeros estudios en la escuela anexa al convento de los Franciscanos. Luego estudió en la Universidad de Córdoba, en donde obtuvo el Doctorado en Derecho Civil y Canónico. De regresó al Paraguay obtuvo por oposición las cátedras de vísperas y latinidad en el Real Colegio Seminario de San Carlos.

Se dedicó al derecho. Fue elegido como Alcalde de primer voto en 1808, luego ocupó el cargo de Promotor de la Real Hacienda. Fue elegido por el Cabildo para representar a la Provincia ante las Cortes de Cádiz.

Estuvo vinculado desde los primeros días de mayo de 1811 con el plan del Capitán Pedro Juan Caballero a través de un pariente común de ambos, Fray Fernando Caballero.

Fue uno de los diputados asociados al gobierno del Brigadier Bernardo de Velasco.

Luego fue miembro de la Junta Superior Gubernativa, de la cual se retiro en dos ocasiones regresando en ambas ocasiones con más poder.

Posteriormente fue elegido como Cónsul de la República y en el Congreso de 1814 como Dictador Supremo de la República. Cargo en el cual fue designado como vitalicio en el congreso de 1816.

Gobernó el país durante veinte y seis años, sin volver a convocar al congreso desde 1816.

Su administración se caracterizó por desarrollar una política de defensa de la independencia paraguaya frente al rechazo de la misma por parte de la Junta de Buenos Aires.

Falleció en Asunción el 20 de septiembre de 1840.

Vicente Ignacio Iturbe (1785-1837)

Nació en la Villa de San Pedro de Ycuamandiju en 1785.

Con el grado de Alférez, fue el principal colaborador en la puesta en marcha del plan del golpe del 15 de mayo de 1811. Para tal efecto fue el encargado de la comunicación del Cuartel revolucionario con el gobernador Velasco.

Fue jefe de su Villa natal hasta el descubrimiento del complot del año 1820.

Involucrado con los demás líderes de la Independencia en el Complot del año 1820, estuvo encarcelado hasta 1837, año en que el Dictador Francia ordenó su fusilamiento.

Mauricio José Troche (1786-1840)

Nació en Curuguaty. Tuvo una destacada actuación en la gesta de mayo de 1811 al controlar el cuartel de la Plaza con sus célebres 34 Curuguateños.

Cumplió funciones militares y de administración durante el gobierno de Francia hasta que fue procesado y ejecutado hacia fines de la década de 1830.

Mariano Antonio Molas (1780-1844)

Nació en Asunción en 1780. Estudió en el Real Colegio Seminario de San Carlos de Asunción.

Ejerció en los tribunales asuncenos como procurador, llegando a estar un tiempo como practicante en el estudio de Castelli en Buenos Aires. Destacado colaborador y defensor de las ideas del Dr. Francia. Propuso su nombre para que sea elegido como Dictador Temporal en el congreso de 1814.

Luego siguió dedicándose a las cuestiones jurídicas, hasta que en 1828 fue encarcelado por un problema vinculado a un caso judicial. Fue liberado tras la muerte del Dictador.

Se le atribuye un texto denominado “Descripción Histórica de la antigua Provincia del Paraguay”.

Fernando de la Mora (1785-1835)

Nació en Itapúa en 1785.

Pertenecía a una familia integrante de la elite capitular española. Se destacó por su nivel de lectura. Fue en principio partidario del Doctor Francia. Integrante de la Junta Superior Gubernativa, de la que fue Secretario. Era considerado como Porteñista. Cuando Francia regreso a la Junta en noviembre de 1812, exigió la expulsión de De la Mora por haber extraviado el documento original del tratado de 12 de octubre de 1812.

Implicado en el complot de 1820, falleció en agosto de 1835.

Francisco Javier Bogarín (1763-¿?)

Presbítero nació en Carapegúa, fue integrante del Congreso del 17 de junio de 1811. Fue vocal de la Junta Superior Gubernativa, pero fue removido del cargo a pedido del capitán Antonio Tomás Yegros acusado de cargos que nunca fueron explicitados.

No se sabe con certeza su lugar y fecha de fallecimiento.
Antonio Tomás Yegros (1783-1866)

Nació en Quyquyho, hermano de Fulgencio Yegros. Integró el contingente de las tropas provinciales que participaron de la defensa del Virreinato frente a las invasiones inglesas. Así mismo tuvo una destacada actuación en las batallas de Paraguari y Tacuary. Fue administrador de una de las estancias de la Patria durante el gobierno del Dr. Francia.

Juana María de Lara (1760-1825)

Destacada dama de la sociedad asuncena de comienzos del siglo XIX. Nació en Asunción, Contrajo matrimonio en 1785 con el capitán José Díaz de Bedoya, quien formaba parte de la elite capitular asuncena.

Fue la Mayordoma de la Catedral, lo que le permitió a los conspiradores echar al revuelo las campanas de la Catedral para anunciar el movimiento revolucionario en contra las pretensiones del gobernador Velasco.

Colaboró con los conspiradores de mayo de 1811, debido a su parentesco con los hermanos Martínez Saénz, en cuya casa se realizaban las reuniones conspiraticias y de donde salieron los próceres en la noche del 14 de mayo para ejecutar el plan.

Falleció en Asunción en 1825.

LA CASA DE LA INDEPENDENCIA

Esta casa tiene una importancia histórica ya que los principales protagonistas de la independencia del país la usaron como sede secreta de reuniones.Un lugar de referencia en el circuito histórico asunceno y nacional, y sin duda es el sitio más representativo de la independencia paraguaya de España, en mayo de 1811.La Casa de la Independencia se halla ubicada en el microcentro de Asunción, sitio que puede ser visitado diariamente y donde se atesoran históricos documentos y objetos.

Restaurado y enriquecido su museo con mobiliarios, pinturas y retratos, y enseres de la época, frecuentarla resulta una experiencia gratificante, especialmente para todo aquel que desee sentir y conocer de cerca el legado histórico de tan valioso patrimonio nacional.

LEER MÁS SOBRE LA INDEPENDENCIA DE PARAGUAY Y OTROS TEMAS HISTÓRICOS (Del sitio Independenciaparaguaya.com)

EL MUSEO CASA DE LA INDEPENDENCIA

El Museo Casa de la Independencia está alhajado al estilo de las viviendas de la época colonial y conserva objetos que pertenecieron a nuestros próceres, a familiares de estos, o que guardan relación con aquel tiempo.

El plano de la casa revela la típica construcción colonial de la residencia de una familia acomodada a metros de la Plaza de Armas y la Casa de los Gobernadores en la esquina de las calles 14 de mayo entre Palma y Pdte. Franco de nuestra ciudad capital.

Al recorrer las piezas de la vieja casona, daremos paso hacia atrás dentro del tiempo pensando en los días gloriosos que precedieron a nuestra independencia.

Consta de cinco salas y un gran salón, dispuestos en torno a un patio. A la entrada puede verse un mural del ceramista José Laterza Parodi que representa los edificios y lugares más destacados de la Asunción Colonial en 1811.

El sector residencial comienza en un hall corredor en cuyos extremos se encuentran el escritorio y el oratorio. En la parte posterior más íntima del área residencial se encuentran el comedor contiguo a la sala y el dormitorio en el extremo edilicio.

Cuenta con un acervo icnográfico que incluye los retratos de los protagonistas, pintados en base a descripciones orales. De todos los próceres de la Independencia el único retratado en vida fue José Gaspar de Francia. Otras pinturas inmortalizan momentos estelares vinculados a la gesta.

Una visita al museo permite también observar Documentos de época, utensilios, mobiliarios originales que reflejan el estilo de vida en los albores de nuestra República.
El proceso que culmino con la Independencia del Paraguay y la formación de la primera República de Sudamérica se extendió entre 1811 y 1813.

Ningún monumento nacional es tan fuerte en su significado histórico y es por eso que como paraguayos deseamos que nuestros visitantes conozcan la riqueza que hay en ella, no solo material, sino histórica, que es lo más importante para nosotros.

TOURS INTERACTIVO POR LA CASA DE LA INDEPENDENCIA (Especial ULTIMAHORA.COM)

Artículo publicado en el sitio oficial del Bicentenario de la Independencia de Paraguay (Ver más)

Mayo Español

Por Luis Verón

Hace dos centurias en España (y un poco más), se dio la revuelta popular contra las fuerzas invasoras napoleónicas y que inició la guerra independentista, no solo española, sino de todo su viejo imperio colonial americano.

Hasta el reinado de Carlos III, España disfrutó de la bonanza, fruto de sus conquistas y colonizaciones. Pero también se sintieron señales de que los recursos se iban agotando, por lo que tuvo que realizar sus famosas reformas, con el propósito de conseguir una mayor eficacia de sus instituciones.

Un Imperio en Decadencia

El ciclo de constante progreso se revirtió durante el reinado su hijo Carlos IV (1788-1808), sacudido por los efectos de la Revolución Francesa. El temor a un contagio de las ideas revolucionarias surgidas en el país vecino, impuso el cierre de las fronteras españolas de los Pirineos y la política ilustrada dio marcha atrás.

Las ofensivas fracasadas contra la República francesa, aliada con Inglaterra, fueron sustituidas por la Alianza con Francia contra Inglaterra, cuya flota de este país merodeaba constantemente las costas españolas, como una forma de mantener las rutas comerciales abiertas, transportando las mercancías en buques de guerra. La guerra franco española contra Inglaterra llevó a la eliminación del poderío naval español con la derrota en Trafalgar (1805).

Servida estaba la Mesa

El tratado con Francia -propiciado por Manuel Godoy, valido del rey Carlos IV, llevó a España a caer bajo la influencia napoleónica. Su flota quedó prácticamente bajo el control francés. España se veía encadenada a los intereses de una Francia enfrentada con toda Europa y, en función de ello, lanzada al torbellino bélico del expansionismo napoleónico.

Prosiguiendo su colaboración con Francia, Godoy permitió la entrada en España del ejército español, que pretendía atacar Portugal. El 17 de marzo de 1808, el motín de Aranjuez obligó a Godoy a renunciar y forzó la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VIII.

La situación era bastante confusa: Por primera vez en la historia española, un rey era arrebatado de la corona por su propio hijo, sumado a la invasión napoleónica. Había una suerte de contraposición de sentimientos: por un lado la sociedad española se libraba de un rey impopular y de un valido, más impopular todavía, Manuel Godoy, pero a costa de la pérdida de su soberanía.

Esta situación era el comienzo de una serie de situaciones que iban a sucederse vertiginosamente, llevando al país a una larga guerra y en una auténtica revolución, cuyos resultados iban a dar lugar a la apertura de una nueva etapa en la historia no solo de España y de Europa sino también a la americana.

La Bota Napoleónica en España

El 23 de marzo de 1808 entraba en Madrid el general Joaquín Murat (casado con la hermana menor del Corso). Su primera medida fue evitar el traslado de Godoy de Aranjuez a Madrid, para evitar intervenir a su favor, extendiendo la ira popular contra el valido a las tropas francesas. Carlos IV y su esposa María Luisa fueron confinados en El Escorial bajo vigilancia francesa. El 24 de marso, llegaba a Madrid Fernando VII, proclamado rey de España. Trató de afianzarse en la capital, con la esperanza de que los franceses le reconocieran rey de España. Napoleón no lo hizo y le siguió tratando como Príncipe de Asturias.

En medio de la confusión generada por la situación, Napoleón ordenó el traslado de la familia real a Francia, específicamente a Bayona, en la frontera franco-española, sobre el mar catábrico, para entrevistarse con los personajes en disputa: Fernando y Carlos IV. El propósito del emperador francés era sustituir a los Borbones en el trono español por un miembro de su familia.

Carlos IV no puso reparos. Fernando VII sí. Dudaba de las intenciones del emperador, pero ansiaba ser reconocido por él en el trono de España. Dejó una junta gubernativa y se trasladó a Bayona, donde llegó el 20 de abril, siendo alojado en una modesta residencia, donde recibió la visita del emperador. Dispuso éste que Fernando VII renunciara a sus derechos al trono en favor Napoleón. Fernando se negó y, cuando Carlos IV y María Luisa llegaron, Napoleón intentó convencer a ambos de la conveniencia de renunciar al trono.

Reacción Popular

La creciente presencia francesa, la marcha de los reyes a Bayona, las noticias de su abdicación y la instauración de una nueva dinastía francesa, dieron origen a los alzamientos del 2 de mayo de 1808. Ese día arrancaron los alzamientos de Madrid, en el que el pueblo atacó al poderoso ejército de Napoleón, el cual después lo castigó con una terrible represalia. Lo destacable fue la valerosa audacia de los madrileños y sangrienta crueldad de los franceses, tal como puede verse en el célebre cuadro de Francisco Goya, “Los fusilamientos del 3 de Mayo en la montaña del Príncipe Pío de Madrid”. Esta obra de Goya es, sin duda, el más dramático cuadro de historia de toda la historia del arte. En este cuadro Goya no solo consiguió un recordatorio de un hecho concreto, “consiguió un manifiesto patriótico, pero por encima de la fácil exaltación del heroísmo madrileño o de la crueldad y perfidia francesa, supo expresar, en toda su violencia, la crueldad inexorable del hombre contra el hombre y a la vez su exasperado y rebelde deseo de libertad, además de haber sabido encontrar un lenguaje plástico de fuerza desconocida hasta ese momento, que abría las puertas al expresionismo”, como dice el historiador de arte Alfonso Pérez Sánchez. En efecto, “el grupo de fusilados es algo por encima de la realidad humana. No puede hablarse de realismo ante esas figuras amontonadas y sin huesos. Pero el grito de la figura central se materializa en su deslumbrante vestidura y en el gesto de sus brazos alzados, hiriendo nuestros oídos y nuestra alma con más fuerza que una minuciosa y fotográfica reconstrucción del hecho. Frente a ellos, el grupo de los soldados, representados de espaldas, sin rostro, paralelos y unánimes como autómatas despersonalizadas, cumplen su cometido sin saña, como una inexorable máquina de matar, que encarna todo lo oscuro y cruel de la condición del hombre”.

Una Jugada Magistral

Ante la negativa de Fernando VII de renunciar al trono español, y conociendo las noticias acerca del levantamiento de Madrid y la generalización de la rebelión popular contra los franceses, napoleón llevó a cabo una magistral jugada para hacerse con el trono español. Consiguió que Fernando abdicase en su padre, sin saber que éste había firmado la tarde anterior un tratado con Napoleón, por el cual cedía su corona “a la única persona que en el estado a que han llegado las cosas puede restablecer el orden”. ¿Quién era esa persona? Naturalmente, Napoleón.

Un Rey Francés para España

Primeramente Napoleón pensó en su hermano jerónimo para el trono español, pero éste había sido nombrado rey de los Países Bajos. Entonces, la opción era José, entonces rey de Nápoles. Este no era un novato en lides políticas y diplomáticas. Era el primogénito de ocho hermanos y había nacido en Córcega en 1768.

José Bonaparte estudió derecho y ejerció brevemente la abogacía, pero la muerte del padre le obligó a volver a Córcega, donde ejerció algunos cargos públicos y se dedicó al comercio. Se casó con una rica heredera. Cuando su hermano Napoleón inició su meteórica carrera, José fue uno de sus principales colaboradores. Fue senador, diplomático, comisario de los ejércitos napoleónicos y rey de Nápoles. Esta condición fue propicia para ser elegido como monarca de España.

Los españoles no aceptaron su nombramiento y se levantaron contra la imposición de una dinastía extranjera apoyada por las armas francesas. Esa reticencia a aceptarlo fue motivo del surgimiento del mito de Pepe Botella, un borracho empedernido y jugador de naipes que abonó el ingenio popular. Por el contrario, era abstemio, si bien gustaba de jugar, pero sin sobrepasarse a lo razonable para la época.

El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 se extendió rápidamente a todos los confines españoles. La chispa de ese “incendio” fue el traslado del infante Don Francisco y su hermana, la ex reina de Etruria, hacia Bayona, convocados por Napoleón. Ese viaje coincidió con las noticias de las abdicaciones de los reyes Carlos IV y Fernando VII y el nombramiento de José I, quien fue proclamado el 6 de junio de 1808, rey de España y de las Indias. Llegó a Madrid el 20 de junio y su entrada a la capital española fue recibida con frialdad, pese al aparatoso ceremonial militar que le acompañó.

Así empezó su reinado, lo que significó la caída del imperio español en América. Pero eso es harina de otro costal. O, mejor, de otro artículo próximo.

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Esta entrada fue publicada el 13/05/2012 por en Cultura, Especiales, Noticias de Paraguay.
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